Revista Voces en el Fénix
Ya se encuentra disponible la edición doble del mes de Septiembre.
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Carros de carga y pesados arados manuales tirados por bueyes que surcan las onduladas y pedregosas tierras. Corte a machete y almacenamiento manual de miles de plantas. Veneno de los agroquímicos en el aire. Rondas de niños y adultos que seleccionan –en categorías imperceptibles a primera vista– las distintas calidades del tabaco. Producción diversa de alimentos para el autoconsumo que sobrecarga las jornadas. Pobreza. Estas extendidas escenas de las “colonias” –como suele denominarse a la estructura agropecuaria de la región– remiten sólo en apariencia a esa realidad marginal del heterogéneo mundo rural donde no ha llegado el impulso modernizador ni las profundas transformaciones que, principalmente durante el siglo pasado, modificaron el desempeño social y productivo del denominado “campo”. Muy lejos de ello, constituye el reverso y, a la vez, el extremo dependiente de una de las cadenas de producción y distribución más dinámicas y concentradas a escala global, que articula arcaicas formas sociales de producción, moderna tecnología genética y control oligopólico de los mercados.
El proceso de globalización de las últimas décadas ha generado cambios estructurales en la organización del complejo agroindustrial tabacalero. Ha impulsado, en primer lugar, un proceso de concentración del capital e integración económica y financiera, vinculada a la implementación de una agricultura científica subordinada al capital oligopólico. En segundo, una reorganización espacial de la producción que suscitó el traslado de la producción primaria desde los países centrales a los periféricos. Y tercero, cambios en las pautas de consumo que incrementaron el peso relativo de las regiones con ingresos medios crecientes. En su conjunto, estos cambios provocaron una mayor sujeción de los productores respecto de relaciones de producción y distribución globalizadas, y disminuyeron la capacidad de los Estados nacionales para mitigar sus consecuencias económicas, sociales y ecológicas.